martes, 14 de septiembre de 2010

Un debate necesario

En el backstage: la ley de talles, la dictadura de la moda, los estrictos canones de belleza, según la mirada de cuatro de las protagonistas.



Fuente: Clarín
Por Mónica Soraci

¿La moda se está aggiornando a las necesidades de las mujeres reales?
Flavia Martini: La moda nunca se aggiorna; los diseñadores tienen cierto narcisismo, algunos son más comerciales que otros y expresan lo que ellos quieren. El mercado después regula, por la cantidad de mujeres que compran las prendas, si realmente esas colecciones se adaptan o no. Tengo 48 años y no me pongo una mini cortísima, pero tampoco veo en las colecciones una pollera larga. Los diseñadores no se fijan en la comodidad que tiene que tener una mujer para manejar, para salir del auto, para ir a trabajar. Los diseños parecen más ideales que reales. No digo que todos lo hagan.

Virginia Elizalde: Pienso parecido a Flavia. Es cierto que los diseñadores necesitan mostrar sus ideas, su creatividad, pero de ahí a que esos modelos se puedan usar... Aunque el prêt à porter está cambiando porque la mujer no es la misma que hace 20 años. La parte económica también hizo bajar el nivel: la moda es más simple, práctica. Por ahí comprás una base en negro: pantalón, camisa, pollera y vas variando, cosa que antes no ocurría porque se podían comprar más cosas.

Martini: Disculpame. Depende de las marcas, están las masivas y las otras, de autor, ahí está la gran diferencia. La moda no es un disfraz, tiene que darle servicio a la mujer.

Mabby Autino: La moda se está aggiornando en el mundo, con poco o mucho, la moda es parte de una mujer. En cualquier lugar conseguís talles grandes. Acá no tanto. Yo tengo problemas de peso y si pasás el talle 44, se hace difícil conseguir ropa en un shopping.

Monique Thiteux-Altschul: Puedo hablar como artista plástica o como usuaria. Como artista, ahora la moda es más armónica, más usable para todos los días, con líneas definidas. Como usuaria, si vas a un shopping y recorrés los pasillos vas a ver que el 70 por ciento de las mujeres no consigue ropa. Los talles están pensados hasta el 42, con suerte hasta el 44. Nosotras hicimos la campaña "Género x género", para que se cumpla la Ley de Talles.

Pero la ley no se cumple..
Thiteux-Altschul: No, estaba la ley de la provincia de Buenos Aires y ahora hay una de la Ciudad, mucho mejor, y hubo una ley nacional que no salió por campañas que hicieron algunas empresas. Recibimos mails de gente de todos los rincones del país que no consigue ropa, pero que en países limítrofes, sí consigue.

¿Qué habría que hacer para que se cumpla la Ley?
Martini: Argentina no tiene volumen para hacer todos los talles y se opta por el medium.

Thiteux-Altschul: Necesitamos una ley nacional que sirva de paraguas para todo el país. Hay que monitorear y luchar contra la corrupción.

En el Gran Buenos Aires, de todas las sedes del organismo que debe hacer cumplir la ley, sólo el director de Mar del Plata lo logró. Los demás, decían que había que tenerles piedad a los pobres fabricantes.

Autino: En realidad, si la mujer se siente gorda no compra ropa o se viste con la misma marca, que suele ser mucho más cara que otras.

¿No tenemos ninguna responsabilidad los usuarios?
Thiteux-Altschul: Sí, tenemos que organizarnos para lograr que la ley y las medidas se cumplan. ¿Cómo? Denunciando. Nadie sabe qué talle usa, porque varía según la marca.

Martini: Depende a qué publico apunten, las chicas gorditas encuentran ropa...

Thiteux-Altschul: No, las adolescentes de 13 años tienen que usar talles para una chica de 18. Son las que más se quejan. Cada vez que tienen una fiesta vuelven llorando por la frustración.

Martini: Se me ocurre que se puede hacer un volumen determinado para ciertos modelos porque no todos calzan bien en todos los cuerpos. O empezar la curva de talles desde más arriba, elegir prendas más holgadas para las gorditas y hacer talles grandes. Es doloroso y frustrante no encontrar qué ponerte.

Elizalde: Las denuncias van a parar a un cajón. Las usuarias tenemos que ayudar a los que trabajan en Defensa al Consumidor para tener más fuerza.

Martini: Es extremo pedirle a las marcas que toda la colección tenga talles grandes, pero sí es posible exigir que el 40 por ciento los tenga. Y establecer bien las medidas antropométricas, que son un caos.

Thiteux-Altschul: Lo sorprendente es que haya una marca internacional muy conocida que acá no cumple con los talles, pero sí en Europa.

Y que en España lanzó una campaña contra la bulimia y la anorexia y que, además, vas a un negocio de ellos en toda Europa y encontrás todos los talles.

Martini: El europeo es más grandote, con otra contextura física y le preocupa menos el tema del peso.
La mujer argentina promedio es un "M", por eso traen esos talles y no se arriesgan con los más grandes.

Thiteux-Altschul: No es así, porque hay mucho turismo y una queja constante, sobre todo de los anglosajones, que no pueden comprarse ropa en Argentina.

¿Cómo es su relación con la moda, el cuerpo y los años?
Martini: Es impresionante cómo ha cambiado la mujer con sus propios años, los 50 no tienen nada que ver con los de una década atrás. Hoy la tecnología atrasa el envejecimiento, la gimnasia y una buena alimentación es esencial. Y la imagen para los argentinos es muy importante.

Yo diseño para mujeres de 40 y 50 y me tengo que cuidar de no hacer viejazos porque no se quieren poner ropa que las haga señoras. No quieren parecerse a sus hijas pero tampoco les gusta algo formal. Pasa en Capital y en el interior.

Autino: Yo me veo mejor a los 40 que a los 25. Me siento más cómoda con mi cuerpo, más canchera. Tiene que ver con la diferencia del físico. Todavía no me agarró la enfermedad de la juventud. Todo el tiempo veo mujeres que quieren eternizarse en los 30. Se puede seguir siendo joven sin apelar a cosas que deformen la cara ni pasar el ridículo con ropa para adolescentes.

Elizalde: Mi estilo, a los 55 años, es el mismo, sigo haciendo mucho deporte, uso jeans y remera. No soy moda-dependiente, me visto con lo que me siento cómoda.

Thiteux-Altschul: Lo que noto es mucha competencia entre madres e hijas adolescentes, muchas veces intercambian la ropa. También tiene que ver con el lugar que ocupa la imagen y lo que uno hace. Toda mi vida he estado centrada en lo que hago, y nunca tengo tiempo de ir de compras. Nací con el feminismo y cuando tenía 18 años me ofendía mucho cuando alguien en la facultad me decía que era linda. Me importa mucho más que me digan algo sobre mi inteligencia.

Martini: La mujer puede ser ambas cosas. Me importa que se me conozca por lo que hago, pero también me interesa estar atractiva.

Elizalde: Antes, la mujer tenía hijos y se dejaba estar. Ahora no, los chicos crecen y se sigue cuidando.
Creo que es más para sentirse bien por dentro que por fuera.

¿Y cómo se llevan con la exigencia de estar siempre lindas, delgadas, elegantes, sin arrugas?
Martini: Es un mundo muy ma- chista en el que siempre se le exige más a la mujer. La arruga en un hombre es interesante y en la mujer, espantosa. Pero también están las que se hacen cirugías, se ponen botox y después terminan siendo monstruos sin alma. Me parece que eso tiene que ver con una carencia interna, ¿no? En esta sociedad los cánones de belleza son muy rígidos...

Autino: Yo me cuido, pero no hago cosas que me hagan daño. Acudo al maquillaje para mejorar mi cara de cansancio, mis ojeras o un párpado caído. Pero lo cierto es que me llevo bien de acá para afuera porque con el exceso de peso me siento pésima.
Me cuesta aceptarme, cuando estaba gorda no tenía ganas ni de salir de mi cama. Ahora que bajé varios kilos me atrevo a desfilar, por ejemplo. Pero a la argentina le cuesta aceptarse. Es que este es el país "del qué dirán".

Thiteux-Altschul: Una mujer que se divorcia a los 40 le resulta muy difícil volver a salir con un hombre, es todo un logro. En cambio un varón sale con una de 20.

Martini: Eso es lo más injusto in- ventado en los últimos años. Un tipo de 50 puede salir con una de 35, pero una mujer de 50 que sale con alguien seis años menor se lo ve como un error.

Elizalde: Yo estoy casada con un hombre 10 años menor. Hay gente que dice "¡Mmm 10 años menos!".

Pero eso te obliga a cuidarte más...
No soy obsesiva, por ahí estoy una semana en la montaña sin ponerme crema ni mirarme en el espejo.

Thiteux-Altschul: Me llevo muy bien con la edad, tengo 72 años y estoy por cumplir 50 años de casada con el mismo hombre. Tengo tres hijos y siete nietos, tal vez por eso no me importa tanto la imagen.

Martini: Me parece que envejecer es más fácil cuando una ha crecido mucho como persona, orientada a lo amoroso, al amor en cualquier aspecto. No digo no hacer nada, pero si ponés el foco sólo en la imagen estás frita. Si desarrollás lo afectivo, que te llena mucho el alma, el espíritu, lo otro va perdiendo peso.

Vida saludable
Por Mónica Katz, médica nutricionista.

Los ideales estéticos son una construcción social que validamos día a día. ¿Cómo lo hacemos? Los seres humanos poseemos una característica particular: somos coinófilos, es decir que tendemos a promediar.

Décadas atrás, las figuras que los medios mostraban eran más corpulentas y curvilíneas. De esta manera, al promediar esas imágenes de mujeres, la media era saludable. La situación actual, en cambio, se muestra bastante distinta: todas las figuras femeninas son andróginas, anorexoides y jóvenes. ¿Cuál es el promedio? Unico e inalcanzable para la mayoría de las mujeres. Y es a raíz de esta tendencia que surge la desesperación por las dietas. Una buena dieta es aquella que sirve para aprender, no para soportar un tiempo y luego abandonar. Por esta razón, nunca puede dejarse de lado lo placentero. Es importante entender que lo que se debe alcanzar es un modo saludable que nos permita hacer una vida normal, manteniendo ese cuerpo que deseamos y merecemos.

Talles: Hay más conciencia
Por Chiche Farrace, empresaria y vicepresidenta de la Cámara Argentina de la Moda.

Llevo más de 30 años de actividad profesional y siempre mis prendas fueron para mujeres normales. La moda, a través de algunos medios impulsa actitudes no saludables, pero la vida real es otra y la mayoría de nosotras no consumimos eso.

Desde mi trabajo, puedo decir que el tema de los talles es algo que nos preocupa y mucho.

Por suerte, desde que se habla de la Ley de Talles, los fabricantes y comerciantes han tomado más conciencia. Esto representa un avance para garantizar que al salir de compras, se pueda encontrar ropa a medida en todas las marcas.

Hay que fomentar la belleza real
Por Valeria Mazza, modelo y empresaria.

Nadie duda de que la tecnología es maravillosa, pero lo ideal es usarla con moderación. A veces el Photoshop es usado de una manera muy exagerada logrando una imagen distorsionada, irreal. Antes se valorizaba mucho más la belleza femenina y natural. Hoy se valora demasiado la juventud extrema y los cuerpos perfectos. Todo esto es una exigencia muy grande para las mujeres que nunca vamos a poder alcanzar esa meta de perfección. Por eso me parece muy bueno estas iniciativas de fomentar la belleza real de las mujeres.

Cada una de nosotras tiene que respetar su belleza, el cuerpo que le tocó, sus primeras arrugas, sus líneas imperfectas. Es importante dejar de resistirse al paso del tiempo y aprender a querernos tal cual somos.

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